El entrenador pepinero explica detalladamente en The Coaches´ Voice todas las ideas que puso el Leganés sobre el verde para ganar el partido que significó el ascenso a Primera.

El 2 de junio de 2024 siempre quedará grabado en letras de oro en la historia del Leganés. Un ascenso a Primera y un título de campeón de Segunda División que llegan gracias, en grandísima parte, al hombre de los banquillos. Borja Jiménez es uno de los grandes responsables del éxito del club y, gracias a la entrevista con The Coaches’ Voice, podemos conocer el planteamiento de su último partido explicado por el propio Borja.
Dibujo inicial
Desde el primer momento dejó claro que el equipo debía mostrarse valiente en el momento más importante de la temporada: «La defensa de cinco nos había funcionado a lo largo de la temporada, pero en este partido no lo íbamos a hacer. El mensaje al jugador durante la semana era muy importante: si tú quieres ser ganador, tu mensaje tiene que ser ganador». Por tanto, el Leganés se plantó en el campo con una 4-2-3-1. Diego Conde en portería; Miramón, Jorge Sáenz, Sergio y Franquesa en la línea defensiva; doble pivote para Brasanac y Neyou; Cissé de enganche; Juan Cruz por la derecha; Portillo por la izquierda; y Miguel de la Fuente arriba. «Lo que buscábamos era tener similitud con el dibujo del Elche para intentar que el partido estuviera igualado», explicó el míster.
En ataque, generar superioridades y buscar a los laterales al espacio
Al ser el Elche un equipo agresivo defensivamente, Boja insistió en «tener un jugador más por fuera en cada lado» para así intentar generar superioridad cuando se superara la primera línea de presión. Cuando un centrocampista del Elche saltara a Neyou o a Jorge, que eran los encargados de sacar el balón desde atrás por izquierda o derecha respectivamente, los extremos o los laterales serían los encargados de recibir. Una vez allí, se generaría la superioridad junto con Miguel y Cissé en el costado correspondiente. Cuatro pepineros frente a dos ilicitanos (central y lateral). Por la propia naturaleza de los extremos, cuando el balón llegaba al lado derecho, Juan Cruz se ofrecía más abierto para atraer al lateral y darle más espacio a Miguel por dentro. Mientras, por la izquierda, Portillo buscaba recibir más en el carril central con Franquesa bien abierto.
A pesar de que el plan principal de ataque era generar esas superioridades, el Elche es un equipo que no permite que le dominen. Por ello, Borja también le dio mucha importancia a jugar con pases de seguridad hasta acabar encontrando a los laterales con balones al espacio: «buscábamos tener buenas primeras líneas de pase y jugadores con mucha seguridad con la pelota que pudieran encontrar a Cruz, Miramón y Franquesa para atacar al espacio». Explicó que los futbolistas que más amplitud le dieron al equipo durante todo el año fueron los laterales, mientras que los extremos buscaban posiciones más interiores para liberarles el carril. Contra el Elche, se siguió con esa identidad.
Cambio de esquema para cerrar el carril central y la clave del primer gol
El dibujo inicial de 4-2-3-1 cambió a un 4-3-3 para defender. El Elche estaba buscando igualar el doble pivote del Lega y Neyou y Darko empezaron a estar desbordados: «Cambiamos el dibujo hundiendo a Cissé para tener a tres jugadores por dentro. Podíamos tener un centrocampista más libre que iba saltando en función de donde estuviera la pelota». De esta forma, el Leganés consiguió reforzar el carril central y se puso a defender en un bloque más bajo, lo que propició la jugada del primer gol: «Empezamos a actuar en un bloque más bajo para buscar que ellos se desestructurasen y forzar situaciones de Miguel contra Bigas a campo abierto, que era una de nuestras mayores virtudes. De hecho, el primer gol se produce con un robo de Cissé en campo propio y la acción de uno contra uno de Miguel». El ataque en transición fue una de las mayores armas del Leganés durante la temporada y el partido ante el Elche no fue la excepción.
El gol de Juan Cruz, otro en transición
Borja explica también cómo se cocinó el segundo gol después de una nueva recuperación en ese bloque bajo. «Se produce una primera caída de Miguel hacia fuera y Cissé y Juan tienen tiempo para incorporarse al ataque. El Elche repliega y genera una situación de igualdad hasta que Miguel gana un primer duelo que genera superioridad. Encuentra en un primer pase a Cissé y este tiene la habilidad de dejar solo a Juan».
Defender el resultado con la pelota
Tras el descanso, el Lega buscó defenderse con el balón con la tranquilidad que te da una diferencia de dos goles: «En la segunda parte, nuestros ataques tenían que ser más largos», explicaba el míster. Sin la pelota, el equipo se mantuvo en ese bloque bajo y con una línea de cinco centrocampistas que le permitía abarcar mucho ancho sin demasiado esfuerzo. «Su 4-4-2 de la segunda parte nos permitió tener superioridad en el medio y esto nos llevó en muchas situaciones a poder dominarles y a defendernos con la posesión».
