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Tres balas de plata para la historia

L

o reconozco, aún me dura el desasosiego de la dura derrota que recibió un atenazado y desconocido ´Lega´en el quasi-intocable Municipal. Fue un auténtico bofetón, uno de esos que te hacen temblar todo el cuerpo hasta incluso llegarte a anestesiar. Tras el pitido final, cundió un sentimiento de desazón, de repente la tan manoseada calculadora del ascenso que tantos números lleva escupiendo durante estos últimos meses, había sido destruida de un plumazo. Ahora se dibuja un horizonte con un panorama de intensa presión y competitividad: Real Oviedo, UE Llagostera y CD Mirandés. Es hora de la unidad sin fisuras.

Son tres balas de plata para una plantilla que ha dado mucho durante todos estos meses, que no merecen otra cosa que no sea reconocimiento y gratitud, pero que tienen un arma de doble filo que podría llevarles a desaprovechar una oportunidad única en la historia del club. Y no me negaran, que sería una auténtica injusticia, que estos jugadores no pudieran sumar un broche tan especial a una temporada tan superlativa. La primera bala de plata se tiene que dirigir entre todos para que sea lo más certera posible. Sin una sola grieta, todos juntos hasta el final.

Estamos ante lo que puede ser un hito inigualable en los casi 88 años de historia blanquiazul. Hay que apretar hasta el último instante por lograr el objetivo. Por Félix Pérez de la Serna, por Ramón del Yerro, por el Campo del Tiro, por la Plaza de Roma, por el Luis Rodriguez de Miguel, por el CD Once Leones, por Jesús Polo, por Benjamín Moreno, por Óscar Fernández, por Díaz de Pablos, por Luis Ángel Duque, por Antonio y Peces, por Capi Dorado, por Súper Mario, por los héroes del 93,  por Alfredito, por Julián Ronda, por Aguilera, por Trobiani, por Eto’o, por Catanha, por el Guaje, por los héroes del 2014, por la familia Moreno, por Teodoro Callejo, por Ladis, por Pablo Fernández, por los kilómetros que hacen los pepineros, por los que están, por los que no están… no dejemos escapar esta oportunidad.

Esto no es presión, ni siquiera exigencia, es la ilusión de poder ver como la plantilla, el cuerpo técnico, la directiva, la afición y las instituciones, todos juntos, ayudamos a dirigir las tres balas de plata hasta el objetivo que todos queremos.

Convirtamos las balas de plata en balas de oro.