Open top menu

Del barro al cielo

S

ábado 19 de junio de 2.004. El Leganés se hundía definitivamente en el pozo de la 2ªB tras más de una década de penas y un partido ante el Córdoba más que sospechoso mientras que al otro lado de la A-42 y en Tenerife se gozaba con un milagro. El puerto de Leganés empezaba a recibir a esos miles de aficionados que decidieron bajarse del barco y abandonar a un equipo que solo un año después pudo volver pero que un pucherazo entre Alcalá y Rayo Vallecano lo impidió.

A partir de ahí comenzó ese viaje por el desierto que tuvo un Toledo antes de que De Lerma y Mario Fuentes rescataran al equipo de las garras de Tercera, se llamaba San Sebastián de los Reyes y Migui nuestro héroe. Poco a poco y como una guerra de desgaste fueron cayendo los soldados hasta dar una imagen pobre en las gradas de Butarque y un equipo arrodillado ante ellos por una gestión nefasta. El coraje y pundonor de un equipo le llevó de nuevo a la ilusión y Jaen fue la primera de una serie de desdichas que tuvo que pasar este equipo para que decenas de miles de personas hoy festejen por todo lo alto.

La llegada de la familia Moreno-Pavón fue el soplo de aire fresco que necesitaba la entidad. A pesar de que la inexperiencia en este tipo de sociedades fue una de la tónica de los primeros años, poco a poco y gracias al enorme trabajo de un desconocido Daniel Abanda, el patito feo se iba transformando en cisne. Ese camino que llega hasta la antesala de Pablo Alfaro lleno de fango, es el recorrido por una bendita minoría que tocó el cielo con las manos el pasado sábado, casi doce años después de aquella tragedia.

Esa historia a muchos les puede parecer opaca e intrascendente pero con esa sangre, sudor y lágrimas de las personas que sienten más de cerca al Leganés, hoy podemos decir que hemos hecho historia. No ataco al resto, como bien me dijo una vez David Aguilera «todos tuvimos nuestra primera vez con el Lega«. Algunos hace tanto que todos esos recuerdos le supieron a gloria el pasado fin de semana tras la ascensión a los altares del fútbol de los pepineros. Mi pequeño homenaje desde estas líneas para todos los que se sientan representados en estas líneas, os lo merecéis más que cualquier otro, recordadlo.

Autor