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A 90 minutos de la gloria

El Lega se juega ascender a Primera en un Butarque que se volverá a vestir de gala.

Fuente: CD Leganés

Cuando vimos a principio de temporada que el Leganés cerraría la liga en casa contra el Elche un 2 de junio llevando una camiseta que homenajeaba el ascenso de 1993, jamás pensaríamos que el destino iba a ser tan caprichoso. Parece todo de película, como si fuéramos los protagonistas de El Show de Truman. Cualquier día caerá un foco del cielo y nos replantearemos si estamos viviendo en un plató de televisión gigante. Pero no, la situación es la que es. Todo lo que hemos vivido hasta ahora durante la temporada nos ha traído a un escenario inimaginable en todos los sentidos. Para los pepineros de 1993, el encuentro frente al Elche se presentaba como el partido de sus vidas. Ahora, para los contemporáneos, otro partido contra el Elche resulta que será el partido de nuestras vidas. Puede ser el segundo ascenso a Primera y no por ello deja de ser menos especial que el primero. Porque hace no demasiados años, un pepinero no tenía ni el derecho a soñar con algo tan grande. Imaginen poder vivir dos veces un sueño que parecía inalcanzable.

Atrás queda ya el chasco en Ferrol, cuando nos vimos en Primera División durante diez minutos en los que todo salió cara para acabar con la miel en los labios por culpa de unos últimos cuatro en los que todo salió cruz. Ahora ya solo queda una oportunidad y será en Butarque, ante un rival desahuciado que no se juega nada y sirviendo un empate. Pero todos sabemos que si sales a empatar, vas a acabar perdiendo, así que todos queremos ver al Lega ir a por la victoria desde el primer momento y, si se empata, que sea luchando por vencer, como se viene haciendo toda la temporada. Solo una derrota y una victoria del Eibar ante un rival que se juega todo mandaría al Leganés al «infierno» de los play offs. Y sí, resulta extraño calificar de «infierno» una fase con la que llevamos soñando ya dos campañas sin lograr alcanzarla, pero la temporada ha sido tan idílica que nos ha llevado a este punto.

Aún con la incertidumbre de esta semana eterna, uno lo piensa y… ¿cómo no vas a confiar? Un entrenador que lleva sacando el máximo rendimiento de la plantilla toda la temporada. Un capitán que aparece en momentos importantes y que es el mejor vínculo que puede haber entre equipo y afición. Unos delanteros que llevan 12 goles cada uno. Un búfalo venido de Sant Cugat y un gladiador venido de Zaragoza que entran como puñales por las bandas y que son incombustibles. Un centro del campo plagado de talento en todas las fases del juego. Un portero que domina el cielo como nadie acompañado de una defensa que solo ha concedido 27 goles en liga esta temporada. Ves todo esto, ves a los que no se nombran en este párrafo, al fondo de armario y… ¿cómo no vas a confiar?

El domingo pasará lo que tenga que pasar. Lloraremos de alegría o de tristeza e intentaremos estar entretenidos en estas últimas horas para pensar lo menos posible en un partido que puede ser historia del club. En una fecha que puede grabarse con letras de oro y que puede coronar una temporada tan inesperada como inmejorable. Ahora queda una última batalla, mucho por ganar, mucho por soñar y poco que perder. Por cómo se perdió la categoría, por todo lo trabajado, por todo lo sufrido, este equipo merece ser de Primera. 90 minutos separan a Leganés de la gloria.

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