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Cuanto mejor es el malo, mejor es la película

El Lega afronta una recta final por el ascenso en la que se tendrá que enfrentar a varios rivales directos, empezando por el Espanyol.

Fuente: LaLiga

Toda historia tiene un antagonista necesario para el bien de la trama, pero el Leganés ya se ha quedado sin dedos llevando la cuenta de los equipos que le quieren ver caer. A falta de ocho jornadas, la recta final está llena de obstáculos y, quizás, el más complicado de superar es también el más inmediato. El Lega recibirá mañana al Espanyol en Butarque en un partido que será un punto de inflexión. Ganar significaría poner más tierra de por medio con sus múltiples perseguidores y perder significaría volver a una exigua ventaja que provocaría de todo menos tranquilidad. No será una batalla fácil, pero hay que reconocerlo: cuanto mejor es el malo, mejor es la película.

Más de media temporada liderando la clasificación ha hecho que el Lega deje de ser el equipo simpático de los carteles originales. Ya no es ese club que cae bien, ahora es el rival a batir. El rival a batir de unos equipos que están por encima en presupuesto, en historia y en cantidad de masa social, pero que llevan casi todo el curso a rebufo de un club que está haciendo las cosas mejor que nadie en el terreno de juego. Lo primero fue hablar de arbitrajes tirando de memoria selectiva y lo segundo fue gritar a los cuatro vientos la vergüenza que sería que el Leganés ascendiera antes que un club que acumuló no sé cuántas temporadas en Primera el siglo pasado. El Lega es otro ejemplo más de que la historia más importante es la que aún se está escribiendo, no la que ya es solo un recuerdo.

A falta de ocho finales, ya ha merecido la pena cada momento de esta temporada. La ciudad está volcada con su equipo y el lema de #SueñaLeganés ha calado en todas partes. El equipo y la afición están preparados para sufrir, porque no hay nada más pepinero que sufrir en la victoria y en la derrota. Hay motivos de sobra para confiar en el equipo que ha vuelto a despertar el sueño que se vivió una vez durante cuatro años. Los antagonistas de esta película son fuertes, pero si algo nos enseñó un sabio de Bergara es que siempre hay que ir «a saco».