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Deseo de ganar, escasez de convicción

El Lega tiene que creérselo más si quiere volver a la senda de la victoria y dejar atrás el temor a la categoría.

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Fuente: CD Leganés

El Leganés de Borja Jiménez quiere ganar, como todos, pero falta algo más. Falta convicción, falta creérselo, falta poner en valor tus virtudes y no preocuparte tanto por cubrir tus espaldas. Falta esa pizca de valentía que el Lega no está encontrando y esa autoestima necesaria para ver que el equipo está para jugar a un fútbol más atrevido. Sobre todo en Butarque, donde siempre hay que salir a ganar ante un rival directo. El Leganés se ha puesto un techo sobre su cabeza que no debería existir. Y no debería existir porque, sin olvidar de donde se viene, este equipo ha ganado en el Bernabéu, en San Mamés o al Barça de Messi en Butarque. Otros jugadores y otra época, pero mismo club y misma esencia.

La sensación generalizada es que el equipo se refugia demasiado y no aprovecha todo su potencial. No se puede avanzar con el freno de mano puesto. Una buena plantilla con unos planteamientos quizás demasiado conservadores en según qué partidos. Ante el Rayo y el Valencia se hizo evidente que el Lega está para jugarles de tú a tú a rivales directos y de incluso dominar, pero parece que hay miedo a buscar ser superior cuando luego demuestras que puedes hacerlo de forma prolongada. Las segundas partes de estas dos últimas jornadas son el perfecto ejemplo: se empiezan los partidos con un respeto extremo e infundado para luego buscar la victoria de forma tardía.

Borja tiene mucha razón cuando habla de que es irreal quedar séptimos. De hecho, cualquier pepinero con los pies en el suelo firmaría quedar decimoséptimo en la jornada 38. Lo normal en esta temporada es perder mucho y ganar poco, y no se debe perder esa perspectiva. Sin embargo, cuando llegue un resultado adverso, el aficionado tiene que salir del estadio triste pero orgulloso, no decepcionado por tener la percepción de que su equipo no ha ido desde el primer minuto a por un partido que estaba al alcance de su mano. Y esa fue la sensación que había tras el pitido final en Valencia.

Ahora bien, al igual que en estas líneas hablo del temor infundado a buscar con hechos y convicción la victoria, es aún más infundado (y muy ridículo) el deseo que tienen algunos de cesar a Borja Jiménez. El técnico tiene rédito de sobra y existen mil argumentos para pensar que acabará dando con la tecla. El más importante de todos: sin él, el Lega no estaría en Primera División. Desde aquí afirmo rotundamente que la permanencia será con Borja en el banquillo o no será.

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