
Rubén Albés está llevando a cabo en el Leganés una filosofía tan antigua como coherente: “si algo está bien, no lo toques”. El modelo de juego es el mismo desde el primer amistoso y eso ha consolidado la idea en un equipo que sabe muy bien a lo que juega. Ser de ideas fijas en el fútbol puede tener unas consecuencias negativas si ese pensamiento no se adapta a las características de los jugadores. Ya lo vimos el año pasado con la atrevida 4-4-2 de Paco López. Sin embargo, Albés fue capaz de identificar desde el primer día lo que le sienta bien a este Leganés y ha ido a muerte con ello.
Tres centrales, carrileros y un centro del campo bien equilibrado apoyado por un segundo punta que juega libre por detrás del nueve. El dibujo es intocable desde el mismo día 1 y, si está funcionando, ¿por qué se iba a cambiar? La plantilla está diseñada para jugar con ese 3-5-2 y todos fluyen en torno a las mismas ideas. El Lega es seguro en defensa y se despliega bien en ataque con unos carrileros que muchas veces actúan como extremos. Jugar con tres centrales no te convierte automáticamente en un equipo defensivo, sino que muchas veces es todo lo contrario. Todo depende de cómo enfoques el sistema y de cómo te comportes en ataque, y el Leganés de Rubén Albés es un equipo muy atractivo de ver en el que todos tienen clarísima su función.
De los tres centrales, Ignasi en el centro para aprovechar su mejor virtud, la de sacar el balón jugado. Lalo y Marvel, que son más rápidos, escoltándole en ambos perfiles. Los carrileros a pierna cambiada para llegar a zonas de peligro apoyándose en los jugones del carril interior. Atienza haciendo de coche escoba y abarcando campo con Zico. Arriba, Gharbi de segundo punta y, por último, Morata, Soko o Millán. Perfiles diferentes de delantero para contextos de distintos tipos. Porque, evidentemente, más allá de ideas fijas, también hay que dar matices y variantes en todas las líneas del campo dependiendo de lo que te exija el rival. Y el Lega también tiene herramientas para que el entrenador pueda abordar esas situaciones. Prueba de ello es que los cambios en la segunda parte suelen sentarle bien al equipo.
Todo fluye como un reloj que aún dista de tener la precisión suiza, pero que va mejorando a la vez que cosecha buenos resultados. Rubén Albés está dando en la tecla y ha dotado al Leganés de una identidad muy marcada. Habrá que ver cómo se comporta el equipo cuando lleguen las crisis de malos resultados pero, por el momento, los pepineros empiezan a ilusionarse de forma comedida. Saben de sobra lo traicionera que es esta categoría, pero el inicio es digno de, como mínimo, intuir que esta temporada va a ser disfrutable.
