De Leganés a Corea del Sur, hay algo que sigue acompañando a Íker Undabarrena: su cariño por el C.D. Leganés. El actual jugador del Incheon United defendió la camiseta pepinera durante dos temporadas, disputando 67 partidos y anotando un gol. En esta entrevista recuerda su etapa en Butarque, repasa su experiencia en el fútbol asiático y analiza la actualidad del conjunto blanquiazul. Además, habla sobre el Tenerife, próximo rival del Leganés y un club que conoce bien tras militar allí durante dos temporadas. Acompáñanos en una charla cargada de fútbol, recuerdos y sentimiento pepinero.

La aventura asiática: de Malasia a Corea del Sur
P. Tras el ascenso con el Leganés decidiste dar el salto al fútbol asiático. ¿Por qué tomaste esa decisión?
R. Me hubiese encantado seguir en el Leganés y disfrutar de la Primera División. Esperé un tiempo para ver si podía darse esa oportunidad, pero fueron pasando los días y apareció la oferta del Johor. Podría haber seguido jugando en Segunda, pero eso ya no me motivaba después de haber ascendido con el Leganés. Tenía 30 años y tenía que pensar en mi futuro. La oportunidad económica era importante y consideré que era el momento de dar ese paso. No me arrepiento y siempre recomiendo no tener miedo a vivir una experiencia así.
P. ¿Cómo fue tu experiencia en el Johor Darul Ta’zim?
R. La adaptación fue muy sencilla porque había muchísimos españoles en el club. Además de jugadores, también había miembros del cuerpo técnico y fisioterapeutas. Se había formado una comunidad muy grande y eso hacía todo mucho más fácil.
P. Compartiste vestuario con jugadores como Álvaro González, Jesé Rodríguez o Jonathan Viera. ¿Qué recuerdas de ellos?
R. Además de su calidad futbolística, me sorprendió la calidad humana que tienen. Son personas muy normales y agradables en el día a día. Siempre podré decir que jugué con futbolistas de ese nivel y con algunos de ellos sigo manteniendo relación. Me alegro especialmente por Jesé, es una persona de diez y se merece que le vayan bien las cosas.
P. También disputaste la Champions asiática. ¿Qué nivel tiene la competición?
R. Mucho más del que la gente imagina desde Europa. La gran motivación de ir al Johor era precisamente jugar esa competición. Te enfrentas a jugadores que han disputado la Champions League, que han jugado en grandes ligas europeas o que han sido internacionales. Los equipos japoneses tienen muchísimo nivel y en Arabia ya sabemos la cantidad de grandes futbolistas que hay. Es una competición que te demuestra que fuera de Europa también existen jugadores y equipos de primer nivel.
P. Ahora juegas en Corea del Sur. ¿Cómo está siendo esta nueva experiencia?
R. Me he encontrado una liga muy competitiva y un país espectacular. Me han sorprendido la seguridad, las infraestructuras y la tecnología. Es un país que recomendaría visitar a cualquiera. Estamos muy contentos aquí y espero que todo siga yendo bien.
P. ¿Y cómo se vive allí el fútbol?
R. La afición es muy apasionada. Les gustan mucho el espectáculo alrededor del partido. Además, nuestra afición es la mejor en Corea, nos acompañan al equipo a todos los desplazamientos. Aquí, los jugadores son muy respetados. No existe esa presión que puedes encontrar en otros lugares cuando los resultados no acompañan. La gente siempre intenta animarte y apoyarte.

El Leganés: dos años para el recuerdo
P. ¿Qué recuerdos guardas de tu llegada al Leganés? ¿Cómo era trabajar con Blue Crow?
R. Siempre estaré agradecido a Txema y a Imanol por apostar por mí y esperar el momento adecuado para ficharme. Fueron dos de los mejores años de mi carrera. La primera temporada se construyó una plantilla con aspiraciones de ascenso y el objetivo era pelear por ello. No se consiguió, pero tampoco vi nada diferente a lo que había vivido en otros clubes. Todo funcionaba con normalidad y me sentí muy cómodo desde el principio.
P. En la segunda temporada ¿cuál era el objetivo?
R. Al principio éramos pocos jugadores y había cambiado gran parte de la plantilla. Hablábamos incluso de que firmábamos alcanzar cuanto antes los 50 puntos. Creo que esa falta de presión nos ayudó mucho. Se creó uno de los mejores vestuarios que he tenido en mi carrera, con mucha gente con hambre de demostrar cosas y con ganas de crecer. Poco a poco fuimos construyendo algo muy especial.
P. ¿Cuál fue la clave de aquel ascenso?
R. El grupo humano. Teníamos un vestuario espectacular. Había humildad, ambición y compromiso. Todo el mundo remaba en la misma dirección y eso fue fundamental para conseguir algo tan difícil como ascender a Primera División.
P. ¿Cuál es el primer recuerdo que te viene a la cabeza de aquella temporada?
R. Ferrol. Después de aquel penalti se te pasa de todo por la cabeza. Llevábamos prácticamente toda la temporada en puestos de ascenso directo y de repente piensas que se puede escapar todo. Fueron unos días duros porque veíamos muy cerca algo por lo que habíamos trabajado todo el año.
P. ¿Y el mejor momento?
R. El ascenso. Es imposible explicarlo si no lo has vivido. Son emociones que se quedan contigo para siempre y que recordaré toda la vida.
P. ¿Qué significa hoy el Leganés para ti?
R. Muchísimo. Le guardo un enorme cariño al club, a la gente y a la ciudad. Mi familia y yo estuvimos muy a gusto durante los dos años que pasamos allí. Siempre recordaré Leganés como nuestra segunda casa.

La actualidad del Leganés: Rubén Albés, la plantilla y Morata
P. ¿Qué te está pareciendo el trabajo de Rubén Albés en el Leganés?
R. Sigo los resultados, aunque desde Corea me cuesta seguir el día a día del equipo. A Rubén lo conozco de haberme enfrentado a él y sé cómo le gusta jugar. Creo que va a encajar bien en el Leganés porque propone un estilo que gusta mucho: presionar, ser agresivos y jugar en campo contrario. El Leganés del ascenso también se identificaba con algunas de esas ideas. Éramos un equipo sólido, fuerte defensivamente y con capacidad para transitar rápido. Creo que el club se siente cómodo con ese tipo de fútbol.
Además, han empezado bien la temporada y eso siempre ayuda. Tienen plantilla para pelear, como mínimo, por estar en el playoff. Si consiguen hacerse fuertes en Butarque y mantienen continuidad tanto en el once como en los resultados, pueden hacer una gran temporada.
P. Este año el Leganés cuenta con una plantilla muy amplia. ¿Qué importancia tiene la profundidad de banquillo en Segunda División?
R. Es fundamental. La Segunda División es una competición muy larga. Son 42 partidos, apenas hay descansos y el desgaste es enorma. Con trece o catorce jugadores no consigues nada. Necesitas una plantilla equilibrada y contar con quince o dieciséis futbolistas que puedan competir al mismo nivel cuando les toque entrar.
Eso ya nos pasó en el equipo del ascenso. Cuando alguien se lesionaba o no podía jugar, entraba otro compañero y el nivel apenas bajaba. Tener esa competencia interna hace mejores a todos los jugadores.
El fútbol va cada vez más hacia plantillas largas y competitivas. Cuando el compañero que tienes al lado te exige en cada entrenamiento, tú también sacas una mejor versión de ti mismo. Y eso, al final, se refleja en los partidos.
P. ¿Cómo te sorprendió el fichaje de Álvaro Morata por el Leganés?
R. Al principio no te lo terminas de creer. Estamos hablando de un jugador que venía de competir al máximo nivel y de estar en un equipo clasificado para la Champions. Aunque tenga relación con Madrid y pueda tener motivos personales para volver, la noticia sorprendió a todo el mundo.
Siempre digo que Leganés es uno de los mejores sitios para jugar en España. La ciudad, su gente y el club tienen algo especial. Además, es un proyecto con recorrido y estoy seguro de que eso también ha sido importante para que tomase la decisión.
P. Más allá de los goles, ¿qué puede aportar Morata a un vestuario como el del Leganés?
R. Muchísimo. Yo lo viví en Johor cuando compartí vestuario con jugadores que habían ganado ligas, competido en Champions o jugado muchos años al máximo nivel. Piensas que quizá vienen a disfrutar de los últimos años de su carrera, pero luego se entiende por qué han llegado tan lejos. Son futbolistas que exigen constantemente. No se relajan nunca. Da igual que sea un entrenamiento o un partido y eso te obliga a mantener el nivel.
Álvaro puede aportar eso: competitividad, exigencia y mentalidad ganadora. Ha jugado en clubes donde tienes que rendir todos los días porque cualquier error tiene repercusión inmediata. Estoy convencido de que va a exigir a todos los que le rodean, desde compañeros hasta miembros del staff. Por eso creo que su impacto va a ir mucho más allá de los goles. Lo que aporte en el día a día del vestuario puede ser igual de importante.

Tenerife, el próximo partido y un mensaje a la afición
P. También conoces bien al Tenerife. ¿Qué partido esperas en el Heliodoro Rodríguez López?
R. Es un campo que aprieta mucho. El Leganés se va a encontrar un equipo muy ordenado, que sabe perfectamente a lo que juega. Estoy seguro de que deberá tener paciencia para encontrar espacios y hacer daño al Tenerife.
P. ¿Qué recuerdos guardas de tu etapa en la isla?
R. Fue una etapa marcada por bastante inestabilidad. En dos años tuve muchos entrenadores y varios directores deportivos. Creo que esa falta de estabilidad no ayudó al club. Futbolísticamente tampoco fue mi mejor momento, pero en esos dos años hice grandes amigos y me gusta quedarme con eso. No guardo ningún rencor a nadie y prefiero recordar las cosas buenas.
P. Si tuvieras que hacer un pronóstico para el partido, ¿qué dirías?
R. Voy a mojarme: espero que gane el Leganés. Le tengo un carió especial por los dos años que pasé allí y por toda la gente que sigue en el club. Dicho eso, también espero que tanto el Leganés como el Tenerife hagan una gran temporada y consigan sus objetivos.
P. Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría enviar a la afición pepinera?
R. Solo puedo darles las gracias. Siempre me han tratado muy bien y me han demostrado mucho cariño. Me recuerdan mucho a la gente del norte: trabajadora, humilde y cercana. Me sentí muy identificado con la ciudad y sus valores. Creo que una de las claves del ascenso fue la conexión que existió entre la afición y el equipo. Cuando consigues esa unión, las cosas salen mucho mejor. Tanto mi familia como yo siempre recordaremos Leganés como nuestra segunda casa. Estoy seguro de que algún día volveré a Butarque. No sé si será como jugador, pero como aficionado seguro.

