Open top menu

Naim también merece los focos

El canterano se ha consolidado como uno de los jugadores más valiosos del Leganés después de años luchando por su sitio.

Foto: Rubén Nieto

Cuando pensamos en los mejores jugadores del Lega es difícil acordarse de un futbolista como Naim García. Y eso demuestra dos cosas: que está muy infravalorado y que a veces somos demasiado injustos con los que menos lo merecen. Parece que cuando aún portaba su dorsal del filial se le valoraba mucho más que ahora. Y es algo extraño porque se ha convertido en un futbolista mucho más completo que sigue comprometido como el primer día. Más allá de fichajes estelares y de futbolistas que levantan a la gente de su asiento, también hay un chico que lleva años luchando lo indecible para consolidarse. Hubo un día que dejamos de prestarle atención y, casi sin darnos cuenta, se convirtió en un fijo del once titular.

La andadura de Naim en el Leganés se puede dividir en tres etapas muy claras: primero la de ser el novato que ilusiona, después las cesiones decepcionantes y, por último, la etapa de consolidación. En esta tercera fase está dando su mejor rendimiento pero se le valora mucho menos que al principio, y es que el fútbol tiene esa memoria selectiva tan injusta. Naim ya no es el canterano que tiró la puerta abajo, es el jugador que se fue cedido porque aquí no daba el nivel y que tampoco destacó en otros equipos. Cuando la realidad es que, después de una cesión en la que apenas jugó, volvió a un Leganés recién descendido de Primera y disputó 36 partidos siendo uno de los jugadores más válidos de la pasada campaña.

Desde que volvió para quedarse, convenció a Paco López, a Igor Oca y, ahora, a Rubén Albés. Algo tendrá para ser importante en los planes de tres entrenadores en dos temporadas distintas. Naim se ha convertido en un futbolista muchísimo mejor que aquel canterano que se marchó buscando minutos. Consolidado como carrilero y dando buen rendimiento tanto ofensivo como defensivo, está empezando a convencer a los que siguen acordándose de su etapa más convulsa. En un equipo que sufre a las espaldas de los laterales, él es el que sí llega. En un equipo comprometido en los esfuerzos, él es el que da un puntito más de sacrificio. Y en un equipo que marca goles de bella factura, él ya lleva dos zurdazos que han dado puntos. De Naim ya no se puede dudar. Es un jugador que mantiene las virtudes de su juventud y que las suma a las de su madurez. Y más allá de los focos de Gharbi, Kechta o Morata, es Naim el que también se merece los aplausos.

Autor