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Un quiero y no puedo en Villarreal (2-1)

VILLARREAL CF 2-1 CD LEGANÉS

El Lega no fue el mismo que hace tres días. No sólo por los jugadores, con hasta ocho piezas diferentes en el once, sino por el fútbol generado. Muy pobre. “Cuando cambias mucha gente te suele costar”, reconoció Garitano al término del encuentro. Debió ser por eso, porque las sensaciones con respecto al partido del sábado fueron la noche y el día.

El Villarreal salió a por todas y se notó, con un equipo volcado al ataque desde el principio. Castillejo y Raba fueron protagonistas en cada llegada de los amarillos. El Lega consiguió aguantar lo que pudo y respirar de vez en cuando, pero el balón le duraba lo justo para dar dos bocanadas de aire. Y otra vez a perseguir la pelota. La ocasión más peligrosa para el Lega llegó cuando Mauro Dos Santos remató en fuera de juego y marcó. No subió al marcador, pero sirvió para demostrar una de las virtudes de este Lega, que sabe sufrir y esperar su oportunidad, porque siempre acaba llegando. Aunque cuando no se generan muchas, es complicado marcar mucho. Todo lo contrario a un Villarreal que terminó viendo puerta con Víctor Ruiz. Remató a placer con el pie tras un córner, llegando desde atrás y prácticamente en el área pequeña. Error del Lega y acierto del Villarreal que supuso el 1-0 al borde del descanso.

En la segunda parte Bacca no tardó en poner pies en polvorosa. El 2-0 llegó con un golazo desde la frontal, tras unos metros de carrera en los que sólo Ezequiel se le echó encima y terminó cediendo. No conseguía el Lega hacerse fuerte, y el tercero del Villarreal parecía que debía llegar por inercia. Asier empezó a cambiar cosas, quizá pensando más en el Dépor que en darle la vuelta al marcador. Retiró a Rubén Pérez, Gabriel y Naranjo, y dio entrada a Guerrero, Eraso y Sergio Arribas, éste último estrenándose en Liga. Casi por esencia, más que por orgullo, el Lega volvió a demostrar que rendirse no va en sus genes. Darko Brasanac recortó distancias, aunque en el 81’. Diez minutos de susto en el Villarreal y llegadas sin demasiado peligro pusieron el telón en La Cerámica. Un partido muy suave de los pepineros, que desde el principio fue un quiero y no puedo. Si estaban pensando en el partido del viernes, no lo sabemos, pero ahora llega. Y hay que ganar.