Vicenç Clos nos analiza al último fichaje del CD Leganés desde sus inicios hasta su paso por la liga alemana el pasado año.

Ismaël Gharbi es uno de esos jugadores que, desde muy joven, parecía destinado a comerse el mundo, pero que no ha logrado consolidarse en el fútbol profesional. Sus actuaciones en el juvenil del PSG dejaban entrever un talento con el potencial y la calidad técnica necesarios para construir una carrera más que sólida en la élite. Especialmente memorable fue su Youth League 2022/23. El hispanofrancés jugaba a un ritmo diferente al del resto y daba la sensación de que competia contra futbolistas amateurs. Superaba a sus adversarios con una facilidad pocas veces vista en esta competición y, además, tenía una gran relación con el gol.
El gran nivel que mostró en las categorías inferiores del PSG le permitió debutar con el primer equipo a los 17 años y 3 meses. Disputó los últimos nueve minutos de la final de la Supercopa de Francia ante el Lille, en agosto de 2021. Sin embargo, ni Mauricio Pochettino, ni Christophe Galtier ni Luis Enrique terminaron dándole continuidad y, después de acumular únicamente 184 minutos repartidos en 12 partidos, en el verano de 2023 se marchó cedido al Stade Lausanne-Ouchy. En el conjunto suizo, que disputaba la primera temporada de su historia en la máxima categoría y que acabaría descendiendo tras sumar apenas 29 puntos en 38 jornadas, Gharbi firmó unos registros muy interesantes: seis goles y seis asistencias en 29 partidos.
Aquel verano, pese a que todavía le quedaba un año de contrato, se marchó traspasado a coste cero al Sporting de Braga, club con el que, por cierto, el PSG comparte propiedad. El conjunto portugués no pagó nada por su fichaje, pero, consciente del potencial del futbolista, el club parisino se reservó el 50% de sus derechos económicos y una opción de recompra. La cúpula del PSG seguía confiando en él, pero sabían que en París no iba a tener las oportunidades necesarias para crecer. En Portugal, Gharbi no terminó de explotar. Alternó titularidades y suplencias, pero dejó suficientes destellos técnicos como para demostrar que seguía siendo un jugador con unas condiciones muy interesantes.
El pasado verano se marchó cedido al Augsburg y su experiencia en la Bundesliga resultó bastante decepcionante: entre suplencias, convocatorias fallidas y sus participaciones en la Copa África y la Copa Árabe, apenas disputó 178 minutos.
En medio de todo este contexto, y viendo que cada vez tenía menos opciones de debutar con las selecciones absolutas de Francia o España, a los que había representado en categorías inferiores, Gharbi se decantó por Túnez. Debutó el 4 de septiembre de 2025 en un partido clasificatorio para el Mundial ante Liberia, con la clasificación de los norteafricanos ya prácticamente asegurada
Desde entonces, el reciente jugador del Leganés se ha convertido en un habitual de las convocatorias de la selección tunecina. En diciembre disputó la Copa Árabe y, pocas semanas después, fue convocado para la Copa África, donde su combinado cayó en los octavos de final ante Malí en la tanda de penaltis. Los tunecinos jugaron desde el minuto 26 con un hombre
más, pero encajaron el gol del empate en el tiempo añadido y acabaron siendo eliminados.
Gharbi firmó una actuación especialmente destacada ante Tanzania, en el último partido de la fase de grupos. Su primera parte fue excelente: marcó de penalti, estrelló un balón en el palo e incluso probó fortuna con un disparo desde el centro del campo. En el Mundial también tuvo protagonismo. El jugador, de aún 22 años, entró como revulsivo en los dos primeros partidos y fue titular en el tercero.
Como hemos ido comentando a lo largo del texto, es un futbolista con una gran habilidad técnica y una enorme capacidad para superar rivales en el uno contra uno. También destaca por una conducción muy fina y con el balón siempre muy pegado al pie, una gran velocidad de ejecución que le permite generar ventajas en espacios reducidos, la facilidad para usar ambas piernas y un centro de gravedad bajo que lo hacen difícil de frenar en carrera. Puede actuar como mediapunta, aunque también es capaz de ofrecer un buen rendimiento partiendo desde la banda, especialmente desde el perfil izquierdo.
En principio, Ismaël Gharbi llega al Leganés para ocupar un puesto en el once titular, previsiblemente en la banda izquierda del ataque. Si Rubén Albés consigue que el joven futbolista tunecino juegue con confianza y personalidad, tendrá un argumento más que sólido en la lucha por el ascenso.
Esta cesión representa una gran oportunidad para relanzar una carrera que se ha estancado tras una temporada 2025/26 muy discreta y una progresión que ha quedado muy lejos de lo que se intuía cuando irrumpió en el fútbol formativo del PSG. LaLiga Hypermotion, por su exigencia física y competitividad, puede ser el escenario ideal para que madure como futbolista y dé un paso adelante.
La afición del Leganés tiene motivos para ilusionarse con su incorporación. El talento está ahí; ahora solo falta que sea capaz de transformarlo en un impacto constante sobre el juego y de marcar diferencias con mayor regularidad.
Cabe recordar que la opción de compra solo se ejecutará si el Leganés logra el ascenso a Primera División y, además, Ismaël Gharbi disputa al menos 25 partidos con un mínimo de 45 minutos en cada uno de ellos

